Cómo funciona
Elige una contraseña, confírmala y decide qué podrá hacer el destinatario una vez abierto el archivo: imprimirlo, copiar su texto, modificarlo. El documento se cifra con AES-256, según la revisión más reciente de la norma PDF (ISO 32000-2): sin la contraseña, su contenido es ilegible, incluso para un programa que no respete las reglas. El cifrado lo hace tu navegador con qpdf, una herramienta libre de referencia, compilada en WebAssembly y servida desde este sitio. La contraseña no sale de la página: no se envía ni se guarda, y nadie podrá recuperarla por ti.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si olvido la contraseña?
El archivo protegido queda inutilizable: la contraseña no se guarda en ninguna parte, ni en un servidor (no lo hay) ni en tu navegador. Guarda el original en un lugar seguro o apunta la contraseña en un gestor de contraseñas.
¿Las restricciones de impresión y copia son infranqueables?
No, y ninguna herramienta puede prometerlo honestamente. La contraseña de apertura cifra de verdad el contenido. Los permisos, en cambio, son indicaciones: Acrobat, Vista Previa y los navegadores los respetan, pero un programa especializado puede ignorarlos una vez abierto el archivo. Evitan una impresión o una copia por descuido; no detienen a alguien decidido que conoce la contraseña.
¿El PDF protegido se abrirá en cualquier lector?
AES-256 lo admiten Adobe Acrobat y Reader desde la versión 9, Vista Previa en Mac, Chrome, Firefox, Edge y Safari, y la mayoría de los lectores recientes. Solo lo rechazan programas muy antiguos. Elige una contraseña larga: es ella, más que el algoritmo, la que da solidez a la protección.