El 8 de enero de 2019, los abogados de Paul Manafort presentan ante un tribunal federal su respuesta al fiscal especial Mueller. Varios pasajes van tachados en negro. Un periodista selecciona uno de los rectángulos negros, copia y pega en un editor de texto: el texto aparece intacto. Ahí se lee que Manafort compartió datos de sondeos de la campaña de Trump con un socio vinculado a la inteligencia rusa (American Bar Association, Vice).
No era la primera vez, ni sería la última. Y el fallo no tiene nada de exótico: es el mismo que reproduces cada vez que «ocultas» un IBAN, un nombre o un sueldo dibujando un rectángulo negro sobre un PDF.
El principio: tapar no es borrar
Un PDF está hecho de capas. El texto es un objeto; un rectángulo dibujado encima es otro objeto, colocado por encima. En pantalla solo se ve el rectángulo. En el archivo, el texto sigue ahí: seleccionable, copiable, indexable por un buscador, legible para cualquier programa que extraiga texto.
Es exactamente como pegar un pósit sobre una línea de un documento impreso y enviarlo así: quien levante el pósit lee la línea. Solo que, en digital, «levantar» se hace con un Ctrl+A.
Cinco formas de fallar, todas documentadas
El rectángulo o el subrayado negro. El caso Manafort. El método más habitual y el más frágil: Vista Previa en Mac, Word y la mayoría de editores de PDF gratuitos dibujan una forma sin tocar el texto (redactor.ai).
Los marcadores. En 2021, la Comisión Europea publica su contrato de suministro de vacunas con AstraZeneca, con precios y cláusulas censurados. Las censuras aguantan en la página; los marcadores del PDF, en cambio, apuntan a los títulos de las secciones ocultas y revelan su estructura (redactor.ai).
Los metadatos y el historial. Un PDF exportado desde Word puede llevar dentro el autor, el título original, comentarios y, a veces, revisiones. Nada visible en la página; todo en el archivo.
La capa OCR. Censuras un escaneo (una imagen) y crees que estás tranquilo. Pero el programa ha añadido una capa de texto invisible mediante reconocimiento de caracteres, y esa capa contiene el texto censurado (Argelius Labs).
El PDF «aplanado» que no lo está. Aplanar fusiona las capas visuales; no elimina necesariamente la capa de texto. Se han documentado archivos aplanados en los que los rectángulos se imprimen limpiamente y el texto sigue siendo totalmente buscable (redactor.ai).
Desde entonces, TikTok en 2024 (investigaciones internas reveladas por NPR en un procedimiento judicial de Kentucky) y los archivos Epstein en 2025 (censuras reversibles en publicaciones del Departamento de Justicia de EE. UU.) han demostrado que ni el tamaño de la organización ni el nivel de sensibilidad protegen de un error de método (State of Surveillance).
La prueba de los diez segundos
Antes de enviar un PDF censurado, haz lo que hizo el periodista:
- Abre el PDF en cualquier lector.
- Ctrl+A (Cmd+A en Mac) y luego Ctrl+C.
- Pega en un editor de texto sin formato.
- Busca la palabra que creías haber ocultado.
Si aparece, tu censura no existe. Comprueba también los marcadores (panel lateral del lector), las propiedades del documento (título, autor, palabras clave) y, en un escaneo, si el texto se puede seleccionar con el ratón: si se puede, hay una capa OCR.
El único método que aguanta: borrar, no tapar
Una censura de verdad retira el contenido del archivo. Hay dos formas de conseguirlo:
Una herramienta de censura auténtica. Adobe Acrobat Pro (la función Redactar, no las herramientas de dibujo) y algunos editores profesionales eliminan el texto bajo la zona y reescriben el archivo. Es el método correcto para un documento que debe seguir siendo buscable. Tiene un coste y exige comprobar después: el propio Acrobat propone eliminar la información oculta además de redactar.
El método «tonto e infalible»: pasar por imagen. Es el que los abogados consultados por Vice llaman low-tech and bullet-proof (poca tecnología, a prueba de balas): convertir la página censurada en imagen y reconstruir después un PDF a partir de esa imagen (Vice). Una imagen no tiene capa de texto, ni marcadores, ni metadatos heredados, ni capa OCR; lo que es negro es negro. Es el método que aplica PDFKami, en tu navegador.
Cómo censurar bien un PDF con PDFKami
Censurar PDF hace la operación de principio a fin sin que el documento salga de tu ordenador:
- Suelta el PDF. Las páginas aparecen en pantalla.
- Dibuja las zonas que quieres eliminar con el ratón, en cada página afectada. Si te has equivocado, un clic sobre una zona la quita.
- Pulsa Censurar. Cada página se convierte en imagen, las zonas se pintan de negro en la imagen y se reconstruye un PDF nuevo solo a partir de esas imágenes: sin capa de texto, sin marcadores, sin metadatos, sin adjuntos, sin capa OCR.
- Lee el informe de verificación. La propia herramienta intenta extraer texto del archivo generado y muestra el resultado: «0 caracteres» en «Texto recuperable». Es la prueba del copiar y pegar, hecha por ti, antes de que envíes nada.
- Descarga. Si el archivo pesa mucho, pásalo por Comprimir PDF.
No se envía nada: puedes cortar el wifi después de cargar la página y la herramienta sigue funcionando.
Si prefieres hacerlo a mano, las mismas piezas existen por separado: tapa con cualquier lector, convierte con PDF a PNG, reconstruye con PNG a PDF y haz la prueba del copiar y pegar.
El precio, en ambos casos: el PDF deja de ser buscable. Si el destinatario necesita el texto, pasará un OCR a esta versión, que solo reconstruirá lo visible. Para un contrato de diez páginas en el que se tapan tres líneas, es un precio insignificante comparado con el de una filtración.
La paradoja de censurar online
El documento que censuras es, por definición, el que contiene una información que nadie debe ver. Subirlo a un servicio online para censurarlo es entregárselo en claro a un tercero antes de retirar la información, con todas las preguntas sobre conservación y jurisdicción que eso plantea. Una censura se hace en tu máquina, o no se hace.